Recuerdo los días de tristeza agónica, que llegan a lo mas profundo de mi alma, generalmente tras noches y mañanas de maravillosa pero injusta euforia,
lo cierto es que no se si una compensa a la otra, pero según van pasando los días me sumerjo en una nube de gotitas ordenadas de las cuales yo conozco
su posición y trayectoria siempre y en todo momento, me resulta pesado, aburrido, monótono, simple y desinteresante ser el director del trafico
de tan