Para los hombres heterosexuales, la belleza solo es funcional en las mujeres, pues esta tiene en ellas una utilidad objetiva que forma parte de las prestaciones y no únicamente de la estética.
En los objetos la belleza carece de función en si misma, y solo sirve para incrementar absurda e inmoralmente el prestigio que algunas personas otorgan al poseedor del objeto bello en cuestión.
Para los humanos, la belleza en otros seres vivos o en la naturaleza solo tiene utilidad contemplativa y por tanto englobada también dentro la estética y no de la funcionalidad.
Desde mi punto de vista, solo la mujer consigue darle carácter de prestación a su propia belleza, y en general, la belleza solo se hace funcional aplicada al sexo.