La adolescencia y los primeros años de juventud constituyen ya el único escenario real y auténtico de conquista que queda entre el hombre y la mujer. En ese entorno puro, las tías se van con un puñado de chicos populares, atractivos y lideres naturales, que es lo que harían durante toda la vida de no ser por el reinado del dinero, que mas temprano que tarde las hará olvidarse del criterio natural para valorar casi únicamente lo provechoso, trabajador y económicamente exitoso que el varón sea. Por otra parte, mientras dura el escenario natural de la adolescencia, los otros chicos (la mayoría) se quedan mirando encorajinados como las chicas se van solo con los mas aptos, mientras se van dando cuenta de que al vivir en un sistema capitalista la solución futura sera hacerse con dinero por lo que se ponen a competir entre ellos descarnadamente, su materialismo y su ambición crecen desmedidamente, este hecho en si mismo retroalimenta al propio capitalismo como sistema que reparte el acceso a la mujer en base al poder adquisitivo y promueve en ultima instancia una monogamización jerarquizada de la sociedad, sin excluir eso si la prostitución, que no es mas que otra forma, mas directa y visible, de acceder a la mujer por medio del dinero.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario